Las rentas percibidas mensualmente o trimestralmente apenas cubren los gastos fijos mínimos, lo que no justifica el volumen de gestión administrativa ni el tiempo dedicado a ello.
Cámbielas por capital que, aplicado a la reducción de deuda o a la propia actividad de la empresa, genere un retorno muy superior al obtenido a través de ingresos con riesgo de reducción o incluso de desaparición.